Nuestra historia empezó un 22 de abril del 2016 en ese despacho donde nos esperaba Joan Ortiz y donde al final acabamos encontrando a alguien que se convirtió en el cómplice de nuestra aventura y un gran amigo.

Hacía tiempo que nos estábamos planteando y documentando sobre la gestación subrogada pero el miedo a que no saliera bien o nos engañaran siempre nos echaba atrás, pero ese día sentimos que estábamos en el lugar que debíamos estar para iniciar ese gran viaje y así lo hicimos.

Joan nos respondió a todas nuestras preguntas y nos explicó paso a paso todo lo que debíamos hacer y como iríamos avanzando en el proceso.

Nos puso en contacto con Daryna y Olga de la agencia Successful Parents en Kiev y les informó de nuestro caso, tenemos que decir que nuestro caso era complicado y tuvimos algún que otro bajón antes de comenzar que seguramente Joan también recordará y sabe de que estamos hablando, porque ese día, el día en que todo se nos hizo cuesta abajo Joan no dudó ni un segundo en coger el teléfono para darnos las palabras que necesitábamos para continuar y gracias a esa llamada decidimos cambiar un poco el rumbo de los planes iniciales pero no abandonamos y hoy tenemos a nuestra hija que ya ha cumplido tres meses. No tenemos palabras para agradecer como se implicaron con nosotros de principio a fin.

Tenemos que decir que de Kiev no solo nos llevamos la mejor experiencia de nuestra vida, también nos llevamos la delicadeza de Daryna, la tenacidad de Olga y la simpatía de Marina, que hicieron que nos sintiésemos seguros y tranquilos durante todo el proceso y durante nuestra estancia en su país.

Durante los 9 meses de embarazo nos informaron de todas y cada una de las pruebas y ecografías que le hacían a nuestra gestante, Valya, hasta que llegó el gran día, el día que llevábamos años esperando, el nacimiento de nuestra pequeña.

Tampoco nos podremos olvidar nunca de Valya, nuestra gestante, la mujer que cuidó durante 9 meses de nuestra pequeña de la mejor manera posible y con la que a día de hoy mantenemos una bonita amistad. Sin duda si tuviéramos que volver a repetir todo el camino hecho daríamos exactamente los mismos pasos y con las mismas personas a nuestro lado.

Os mandamos un enorme abrazo

Manel, Griselda y la pequeña Aria