Gestación subrogada: El Tribunal de Estrasburgo condena una vez más a Italia.

Por medio de la Sentencia n.º 25358/2012 de 27 de enero (llamado Caso Paraíso), la Corte Europea de Derechos Humanos ha reconocido el derecho de una pareja italiana a conservar los vínculos con su hijo menor de edad, a pesar de la falta de lazos biológicos, al ser el niño fruto de un acuerdo de gestación subrogada regularmente firmado en Rusia, donde el proceso es legal. El caso tiene origen en el 2011, cuando los cónyuges Paraíso eligieron este camino, tras haber fracasado con la fecundación in vitro. Estos, al obtener el registro en Rusia como padres y los documentos de viaje para llevar al menor a Italia, solicitaron en vano el registro de nacimiento al municipio en que residían. Bien al contrario, obtuvieron una denuncia por falsas declaraciones referidas al antes nombrado documento que no indicaba que el hijo había nacido gracias a un acuerdo de gestación subrogada. Además, fueron denunciados por violación de la ley de adopción, que no consentía la adopción de un niño tan poca edad y finalmente fue abierto el procedimiento de adopción para el mismo menor, resultando, tras el test de ADN, que el señor Paraíso no era el padre biológico.

Así comenzó la pesadilla para los progenitores que se vieron privados de la posibilidad de criar al niño, ya que la crianza se confió al Tribunal de Menores, y luego dado en adopción a otra pareja, con la consiguiente imposibilidad de contacto con el menor. En 2013, fue confirmada la negativa del registro del acto de nacimiento ruso por contrariedad con la moralidad y en junio del mismo año, el Tribunal de Menores reconoció la ilegitimidad de los cónyuges Paraíso a empezar el procedimiento de adopción dado que no eran ni progenitores ni parientes del niño.

Sin embargo, ya en 2012 presentaron un recurso ante el Tribunal de Estrasburgo, invocando al artículo 8 de la CEDU, con respecto al derecho de respeto de la vida privada y familiar y en efecto, el Tribunal dio la razón a la pareja, si bien no por unanimidad, con el voto discrepante de los jueces italiano e islandés; rechazando, en definitiva, el recurso en nombre del menor sobre el cual no tenían legitimación y el recurso por el procedimiento de registro de la adopción al no haber agotado las fuentes internas. Además el Tribunal, ha declarado aplicable el artículo 8 al caso, al haber sido estos los padres recurrentes del niño durante sus primeros seis meses de vida, pero al mismo tiempo, reconociendo que la decisión del Tribunal de Menores italiano había sido tomada en conformidad con el derecho interno, por tanto, no era arbitraria, si no incluso, legítima. Además de eso, el Tribunal de Estrasburgo ha afirmado la superioridad del interés del menor, respecto a la invocación injustificada en este caso, del concepto de orden público. También ha sido evidenciado, en la sentencia, como la lejanía del menor de la familia es una medida tan urgente y radical, que debe ser aplicada únicamente en caso de peligro, situación que no era objeto del caso. El Tribunal, ha considerado por los hechos, seis meses de convivencia con el menor, para crear así un lazo común de protección legal a la vez que un lazo más largo y ha reconocido también la desventaja del menor con respecto a la ciudadanía e identidad por el simple hecho de haber nacido por medio de la gestación subrogada y por haber sido privado por dos años (antes de la adopción de la otra pareja italiana). Para el juez, la justicia italiana no se había equipado con pruebas suficientes para confiar el niño a los servicios sociales, sin encontrar por tanto un justo equilibrio entre los intereses en juego. Sin embargo, si bien esta sentencia revista un rol clave en la Jurisprudencia, sobre todo por los casos venideros, los padres no han tenido derecho a la reunificación, si no solo a daños y perjuicios y mientras tanto, dejando al niño a crear nuevos lazos con la familia adoptiva.