Cuando hablamos de un procedimiento de gestación subrogada, lo más habitual cuando el bebé ha nacido, y en aras a conseguir el acceso al Registro, es que nuestras Autoridades en el país de destino nos soliciten la prueba de ADN. Veamos qué es y en qué consiste dicha prueba.

Se trata de un estudio de parentesco e identidad por ADN, que se aplica, tanto para demostrar la paternidad como la maternidad. La información genética de cualquier persona se hereda de sus progenitores y permanece almacenada en los genes. Estos son segmentos de una molécula en espiral llamada Ácido Desoxirribonucleico (ADN) que se forma desde el momento de la concepción, se mantiene toda la vida y que se encuentra en el interior de cada célula del organismo humano.

Por ello, si se comparan la secuencia de ADN de una persona y sus presuntos progenitores, podremos comprobar si realmente son sus padres biológicos o excluirlos de su paternidad.

Se trata de una prueba muy precisa. Usando 15 marcadores se pueden lograr resultados con exactitud de hasta un 99,999% o un 0% de exclusión. Los resultados no suelen tardar más de 10 días.

La mayoría de los laboratorios utilizan un proceso sin dolor, como recoger una muestra de ADN por saliva de la persona.

En España existen distintos Centros donde poder llevar a cabo la prueba de ADN, pero muy pocos laboratorios privados cumplen con el acuerdo de la Comisión Nacional para el Uso Forense del ADN sobre acreditación y control de la calidad.

DNA

Algunos podrán preguntarse porqué es precisa una prueba como la del ADN en un proceso de gestación subrogada para acreditar la filiación cuando ya este un certificado de nacimiento a nombre de los padres intencionales y otros documentos por los que se prueba esa filiación, pero la respuesta se basa, como siempre en nuestro Ordenamiento Jurídico. Así, el propio Reglamento del Registro Civil establece que cuando el nacimiento se haya producido en el extranjero no será suficiente con la certificación que acredite dicho nacimiento, sino que deberá cumplirse una serie de requisitos, y que, en todo caso, el Encargado del Registro en caso de tener dudas sobre el acceso al mismo podrá adoptar cualquier medida de aseguramiento que considere necesaria. Por otro lado, la propia Ley de Reproducción Humana Asistida dispone en su art. 10.3 que aún siendo el contrato de gestación subrogada nulo de pleno derecho, quedará a salvo la reclamación de la filiación paterna. Y para ejercer esa acción resulta imprescindible el contar con una prueba que acredite esa filiación paterna, y nada más seguro y probatorio que la prueba de ADN.