El TEDH resolvió contra la prohibición de Francia de establecer un vínculo de filiación entre un padre y su hijo biológico nacido en el extranjero mediante gestación por sustitución.

En dicho caso, las parejas Mennesson y Labassee, ambas del país galo, recurrieron a un proceso de maternidad subrogada para tener a sus hijos en Estados Unidos. Al regresar a Francia, las Autoridades de su país les comunicaron que dado que había sospechas de que los menores hubieran nacido por maternidad subrogada, ilegal en Francia, se debía proceder a denegar su acceso al Registro Civil. Ante dicha decisión, las parejas interpusieron los oportunos recursos ante los Tribunales de su país, siendo todos ellos desestimados con el Fundamento Jurídico de que la maternidad subrogada está prohibida en Francia.

En sus Resoluciones los Tribunales franceses, sostuvieron que dar acceso a dichos menores al Registro Civil, hubiese implicado abrir un resquicio en la Ley y, de esa forma, animar a otras parejas a ir al extranjero para recurrir a un proceso de gestación por sustitución. Asimismo los Tribunales Franceses sostuvieron que sus decisiones no violaban los derechos de los padres a la intimidad y a la vida familiar, ya que el mero acto de inscribir a los niños no tiene consecuencias directas sobre la relación entre los padres y sus hijos.

Ante las denegaciones de inscripción y Resoluciones Judiciales de su país, los padres decidieron recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En Mennesson v. France (demanda 65192/11) y Labassee v. France (demanda 65941/11), las demandas fueron hechas por separado y en nombre de los padres y los niños en ambos casos. El Tribunal considera las afirmaciones de cada uno por separado y llegó a conclusiones distintas para las demandas de los padres y los niños.

Al considerar las demandas de los padres, el TEDH determinó que la injerencia de las autoridades francesas en la vida privada y las decisiones personales de los padres era legalmente coherente y justificada porque Francia intentaba disuadir a otras parejas francesas de ir al extranjero para obtener servicios de maternidad subrogada. Los Jueces de Estrasburgo sostuvieron que los padres no habían sido capaces de demostrar que la negativa a inscribir a los niños interferiría de alguna manera con el funcionamiento normal de su familia, al haberse permitido que se instalen en Francia.

No obstante, el TEDH alcanzó una conclusión distinta al pronunciarse sobre las demandas de los niños. Los jueces destacaron el hecho de que los niños permanecían en un estado de inseguridad jurídica al no estar registrados. Aunque los menores habían sido registrados como hijos de donantes de células en Estados Unidos, la negativa de las autoridades francesas para registrarlos amenazaba su estatus y su protección jurídica en su nueva patria.

Así, el TEDH considera que la negativa a inscribir también pone en peligro su propia identidad, tanto desde el punto de vista legal como el personal y podría afectar su capacidad para identificarse como miembros de la sociedad francesa. Aunque los padres eran franceses y no había ninguna duda sobre su paternidad, los niños se quedaron sin embargo sin la certeza de obtener la ciudadanía francesa.

El TEDH tomó en cuenta la importancia de la ascendencia en la formación de la identidad. Teniendo en cuenta las posibles repercusiones negativas en los niños, tanto legal como personalmente, el TEDH dictaminó que las autoridades francesas se inmiscuyeron de forma injustificada en el derecho de los niños a la vida privada, lo que vulnera el artículo 8 de la Convención sobre los derechos humanos. Además, el TEDH concedió a ambos niños 5.000 euros por daños y perjuicios.

En definitiva, el TEDH en sus Resoluciones antepone los intereses de los menores nacidos por un proceso de maternidad subrogada que las propias Normas de acceso al registro de cualquier estado miembro de la Unión Europea.