La presente Sentencia del Tribunal Supremo confirma la denegación de inscripción de dos bebés nacidos en USA, por maternidad subrogada, realizada por la Audiencia Provincial de Valencia, por la que se pretendió la inscripción a favor de dos padres españoles.

No hay duda de que el contrato de maternidad subrogada, con o sin precio, es nulo de pleno derecho conforme al art. 10 de la Ley 14/2006. En cuanto al hecho juzgado en el supuesto de hecho en Casación, resultará completamente imposible el realizar la inscripción del nacido/s a favor de dos padres, por incumplimiento de los principios jurídicos que determinan la filiación en España.

La Sentencia demuestra un desconocimiento absoluto de lo que realmente significa la maternidad subrogada y todo lo que la envuelve.

En nuestra opinión resultó un error el plantear el Recurso de Casación sin aportar ninguna prueba de ADN que acreditara el vínculo genético entre los menores y uno de los recurrentes, e igualmente erróneo el pretender la inscripción a favor de dos padres dado que con arreglo a nuestra Legislación ello resulta imposible.

Por otro lado, no se aportó al proceso ni el contrato de gestación por sustitución ni la sentencia del Tribunal californiano atribuyendo la paternidad a los recurrentes, exigida por el Código de Familia de California.

El único motivo de Casación, que se enuncia era: «Infracción del art. 14 CE, por vulneración del principio de igualdad, en relación con el derecho a la identidad única de los menores y al interés superior de los menores consagrado en la Convención de Derechos del Niño, hecha en Nueva York el 2 de noviembre de 1989». A nuestro entender, no debió ser el único motivo de casación, sino que debiera de haberse aportado al proceso prueba de la filiación paterna de uno de los recurrente, dando cumplimiento así al art. 10.3 de la Ley 14/2006 y entonces, una vez conseguido el Registro a favor del padre biológico, iniciar el proceso regulado en el art. 175 y ss. Del Código Civil.

En cuanto al reconocimiento de la decisión judicial extranjera, el control en que consiste este reconocimiento se extiende a que la certificación del Registro extranjero sea regular y auténtica, de modo que el asiento que certifica, en cuanto a los hechos de que da fe, tenga garantías análogas a las exigidas para la inscripción por la Ley española. Pero también ha de extenderse a que no haya duda de la realidad del hecho inscrito y de su legalidad conforme a la Ley española. Así lo exige el art. 23 de la Ley del Registro Civil, al que sirven de desarrollo los preceptos reglamentarios citados. Por consiguiente, la simplicidad en el procedimiento de reconocimiento en España de la decisión de la autoridad administrativa extranjera encargada del Registro Civil de California no significa que el control deba limitarse a los aspectos formales, sino que ha de extenderse a cuestiones de fondo.

La “legalidad conforme a la Ley española” de los asientos extendidos en Registros extranjeros que exige el art. 23 de la Ley del Registro Civil, si bien no puede entenderse como absoluta conformidad de estos con todas y cada una de las exigencias de nuestra legislación (lo que haría prácticamente imposible el reconocimiento), si ha de serlo como respeto a las normas, principios y valores que encarnan el orden público internacional español, y a este aspecto ha de extenderse el control en que consiste el reconocimiento de la certificación registral extranjera (en realidad, del asiento objeto de la certificación).

En cuanto a la discriminación por razón de sexo, dado que es posible inscribir la filiación a favor de dos mujeres en el caso de que una de ellas se someta a un tratamiento de reproducción asistida y la otra sea su cónyuge (art. 7.3 de la Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida), comparto los razonamientos de la Sala, dado que como se indica la causa de la denegación de la inscripción de la filiación no es que los solicitantes sean ambos varones, sino que la filiación pretendida trae causa de una gestación por sustitución contratada por ellos en California.

Jurídicamente, para los futuros casos de maternidad subrogada deberá seguirse el camino establecido en el propio art. 10 de la Ley 14/2006, en sus puntos 2º y 3º.

No obstante, existen en nuestro ordenamiento jurídico diversas instituciones que lo permiten. El propio art. 10 de la Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida, en su párrafo tercero, permite la reclamación de la paternidad respecto del padre biológico, por lo que se podría determinar la filiación paterna respecto del mismo. Asimismo, figuras jurídicas como el acogimiento familiar o la adopción permiten la formalización jurídica de la integración real de los menores en tal núcleo familiar.